#ponunfélixentuvida
Dicen que ‘quien bien te quiere, te hará llorar‘. Yo le he encontrado otra dimensión a este popular dicho, con la nueva afición de mi novio a darme sorpresas anunciadas con excesiva antelación. Soy una persona muy impaciente, y él lo sabe perfectamente, lo que me hace pensar que actúa “con premeditación y alevosía”.
El pasado mes de diciembre, un martes, me dijo que el martes siguiente me iba a llevar a un sitio sorpresa. Fueron 7 días de intimidación exhaustiva por mi parte, pero hasta las 22:00h que empezó el espectáculo, yo permanecí sin tener ni idea de qué sería. Me imaginé cosas, como el ‘Cirque du Soleil’, algún musical que a él no le gustaba pero sabía que a mí sí, una ruta nocturna por a saber dónde… También se me pasó por la mente que podría llevarme a ver el partido de Copa del Rey, Real Madrid – Ponferradina, pero al ver que eran las 20:00h y seguía mareándome por el barrio de Justicia, haciendo tiempo, acabé por descartarlo.
A eso de las 21:30h, nos acercamos al Teatro Marquina, y me dijo que era allí a donde me tenía que llevar. De primeras me llevé un chasco gigantesco, porque el primer cartel que vi era de una obra titulada ‘Las cinco advertencias de Satanás‘, y os podéis imaginar mi cara de póquer. Él se apresuró a decirme que no íbamos a ver eso, que no tenían el cartel bueno fuera. Ese momento de: “pero pero pero… ¿¿¿¿a qué me ha traído este????”, tuvo un efecto positivo, y es que me dio una alegría elevada a la máxima potencia cuando se desveló el misterio de lo que íbamos a ver realmente: al Señor Juan Tamariz. El show: “Navidades mágicas con Juan Tamariz“
No exagero si digo que es el mejor espectáculo que he visto nunca, y en el que más he disfrutado. Lloré de la risa, me reí tanto que me acabó doliendo la cara, y aluciné como pocas veces. Hay una razón para que lo sintiera así, y es que me crié teniendo como uno de mis ídolos a mi tito Pepe, fan enfermizo de la magia, y mis primos, hermanos y yo hemos crecido viéndole hacer mil trucos a diario. Mi tito llegó a inventarse nombre de mago, Pepe Furriel, pero sólo “actuaba” para familia y amigos, que yo sepa. Él admiraba a Juan Tamariz, entre otros, y a todos sus sobrinos creo que nos lo contagió. Muchos de sus trucos los terminaba ‘tocando el violín en el aire’, como él. Todos estos increíbles recuerdos de infancia, fueron un añadido a lo espectacular que es ver a Juan Tamariz en vivo y en directo. De verdad, si tenéis oportunidad, id a verle, que no os arrepentiréis.

A Fer se ve que le gustó eso de tenerme en vilo, y verme luego disfrutar como nunca, y pensó que por qué no hacerlo de nuevo, pero esta vez, con un período de incertidumbre mucho mayor. A finales de Enero vio oportuno decirme que el día de mi cumpleaños (14 de marzo), no hiciera planes, porque tenía que estar en Madrid.Ya os podéis imaginar la de veces que le he acosado para que soltara prenda, todo infructuosos intentos.Tener a toooooda mi familia diciendo: “muahahaha yo sé lo que es”, abuela incluída, tampoco ayudaba a calmar mi ‘ansia viva’.
Y llegó el día, y yo tenía mis sospechas, pero una intenta no hacerse ilusiones. A las 19:00 estaba en las inmediaciones de Vizzuality HQ, como me había dicho, y echamos a andar. Nos metimos en la boca de metro de Tribunal, y cogimos la línea 10. Ahí mis sospechas empezaron a cobrar algo de más fuerza. Empezamos a ver a cada vez más hinchas de fútbol en nuestro mismo vagón, y yo me iba poniendo más nerviosa. Fer intentó engañarme en Nuevos Ministerios, diciendo que quedaban aún 5 paradas más, y a mí se me saltaron las lágrimas. Pero llegamos a la de Santiago Bernabéu, se bajó, me guiñó un ojo… y yo me puse a llorar. Imagino que la cara que tuve desde ese momento, hasta que terminó el partido, es lo que él buscaba con tanto misterio y tanto “hacerme sufrir”.
Estaba nerviosísima, súper emocionada, encantada de la vida… Y es que a Fer el fútbol no le gusta tanto como a mí, y sabía la ilusión que tenía de volver al Bernabéu, y además de ver un partido de Champions. En este caso, fue la vuelta de octavos entre Real Madrid y CSKA de Moscú. Imagino que ver que era el mismo día de mi cumpleaños lo tomó como una señal, y allí decidió llevarme. Pero aún quedaba alguna sorpresa más… los asientos.

Entramos al Bernabéu, Fer enseñó las entradas a una auxiliar, y le dijo: “bajad por aquellas escaleras, hasta la fila 1″. Estábamos en el Lateral de la calle Padre Damián, en la primera fila, justo al lado de los banquillos. Quizá no sean los asientos óptimos para enterarte de todo el partido, pero sí que es una forma totalmente nueva para mí de disfrutar del fútbol. Ves cómo montan y quitan las cámaras de la previa los periodistas, todos los vaivenes de organizadores, las caras que tienen los de seguridad, que no pueden darse la vuelta ni una sola vez para mirar el campo, ves calentar a Benzemá, Albiol, Granero, Varane, a unos pasos de ti… a Mourinho levantándose y quedándose a pie de campo cada vez que algo no va como a él le gusta… Escuchas mucho mejor los vozarrones de Iker a los demás… Vibras cada vez que resuenan vítores a tu equipo en el estadio, y además, tuve la suerte de ver el jugadón que hizo Özil delante mía, y de disfrutar del pase a cuartos con 4 goles de mi Real Madrid. Uno de los momentazos fue al principio, cuando salen todos los jugadores, y empieza a sonar la canción de la Champions. Los pelos como escarpias. Os dejo algunas imágenes que tomé con mi iPhone allí:




Esta es de cuando, al finalizar el partido, Mourinho le dijo a Cristiano que se acercara con él a celebrar con los Ultras Sur. Gesto que a mí me pareció estupendo, aunque el “periodismo deportivo” lo criticara. Realmente son la alegría de todo el Estadio.

Y aquí un video de cuando estaba calentando Benzemá, y se me escucha a mí diciendo: “Karim tiene que meter uno hoy”. Y así lo hizo, nada más salir al campo
Ese día, mis primos Álvaro y Javi, propusieron un hashtag para trending topic mundial: #ponunfélixentuvida. Me reí muchísimo, sobre todo porque usaron Félix en vez de Fer, y es que nuestra abuela, 5 años después de que Fer entrara en nuestra familia, aún no se ha quedado con su nombre, y siempre se refiere a él como Fede o Félix. Pero sí, no me queda más remedio que darles toda la razón a mis primos… por quererme tanto y tan bien, por hacerme sentir taaaaan especial, y tan feliz a su lado, por ser mi mejor amigo… hasta por enseñarme a apreciar la diferencia de ver una película en DVDRip a verla en 1080p
… por todo esto, e infinitas cosas más, no me queda más remedio que sumarme y decir de nuevo: #ponunfélixentuvida.



